“Lo que parece ser una apreciación en la vivienda es más precisamente un reflejo de una erosión de la moneda fiduciaria. El problema radica en la unidad de cuenta, no en el activo en sí,” declaró Zack Wainwright, analista de investigación de activos digitales en Fidelity.
Décadas de expansión monetaria han alimentado una inflación que ha permanecido por encima del objetivo del 2 % de la Reserva Federal durante más de cinco años, diluyendo el valor del dólar. Bitcoin, con su suministro fijo de 21 millones de monedas y un calendario de emisión transparente, sirve como un referente neutral que expone esta devaluación.
Por supuesto, este efecto óptico no es exclusivo del bitcoin. Medir los precios de la vivienda en términos de oro, las llamadas acciones Magnificent 7 o el índice bursátil Nasdaq en general también señalaría una dilución del fiat en distintos grados.
Pero por ahora, el mensaje es claro. El atractivo a largo plazo de BTC como cobertura contra la inflación sigue siendo fuerte a pesar de que su precio se ha reducido a la mitad, alcanzando los $63,000 desde octubre del año pasado.
Las perspectivas de recuperación a corto plazo en el precio del bitcoin dependen del retorno de la demanda por ETFs, especialmente IBIT de BlackRock, ampliamente considerado un proxy de la demanda institucional. El fondo ha captado más de $200 millones esta semana, poniendo fin a una racha récord de salidas por valor de miles de millones de dólares. Sin embargo, la tendencia debe continuar. ¡Manténgase alerta!


