El tercer modelo es la tokenización patrocinada por el emisor. Una empresa y su agente de transferencia respaldan la propiedad tokenizada directamente. Este puede ser el modelo adecuado para muchos emisores. Puede conectar los registros tokenizados con los sistemas de accionistas y apoyar procesos familiares para acciones corporativas, mantenimiento de registros y comunicaciones.
Los valores en custodia de corretaje, los recibos de depósito, las notas estructuradas y el registro directo coexisten en el mercado actual. No proporcionan derechos idénticos. Los inversores eligen entre ellos porque satisfacen diferentes necesidades. Las preguntas importantes son si la estructura es clara, si los riesgos están divulgados, si el respaldo es real donde se promete y si el producto cumple con lo que dice.
Ese es el estándar adecuado también para los mercados tokenizados.
Un resultado negativo del actual debate sobre la tokenización sería un mercado donde los productos adopten el lenguaje de las acciones sin informar a los inversores sobre lo que realmente poseen o, peor aún, induciendo a error a los inversores. Eso perjudicaría a los inversores y minaría la confianza en la tecnología.
Otro resultado negativo sería un mercado donde la tokenización se convierta en un conjunto de jardines amurallados privados. Eso transformaría una tecnología nueva y prometedora en una herramienta que reduce la competencia antes de que el mercado haya tenido la oportunidad de aprender qué funciona.


