Mientras tanto, las carteras “micro” han ido disminuyendo de manera constante a lo largo de agosto. Santiment vincula esta divergencia a dos catalizadores recientes de incertidumbre y duda: la explotación del monedero hardware Coldcard, que drenó aproximadamente 120 millones de dólares en bitcoin, y los continuos retrasos en la Ley Clarity de EE. UU., el tan esperado proyecto de ley sobre la estructura del mercado cripto que el Senado ha pospuesto ahora hasta septiembre.
Estas tendencias apuntan a una rotación clásica de suministro, con monedas que se trasladan de los tenedores más pequeños a las carteras de los inversores más grandes, los llamados “manos fuertes.”
Históricamente, este tipo de concentración entre grandes poseedores ha precedido a menudo a movimientos importantes en los precios y, según Santiment, la última rotación aumenta las probabilidades de que el próximo movimiento importante en el precio pueda ser al alza.
Bitcoin se cotizaba cerca de $63,800 al momento de redactar este informe. Queda por verse si la renovada acumulación de ballenas marca las primeras etapas de una recuperación o simplemente una pausa temporal. Pero los datos on-chain muestran claramente que los jugadores más grandes están aumentando su actividad mientras que los traders cotidianos están retrocediendo.

