Los hallazgos contrastan con las advertencias de algunos ejecutivos de tecnología y banca consideran que la IA eliminará rápidamente los empleos de oficina. En cambio, Ramp sostiene que las empresas que realizan inversiones sostenidas en IA están utilizando la tecnología para crecer, con aumentos en la contratación que se extienden más allá de la ingeniería hacia roles en ventas, administración, finanzas y servicio al cliente. El estudio también encontró que esos aumentos surgieron gradualmente durante un periodo de seis a doce meses, lo que sugiere que las empresas necesitan tiempo para integrar la IA en los flujos de trabajo antes de lograr ganancias de productividad.
Los investigadores advierten que los adoptantes de IA no son representativos de la economía en general. Las empresas que adoptan IA ya eran más grandes, de mayor crecimiento, más técnicas y tenían más probabilidades de contar con financiamiento de capital riesgo antes de implementar la tecnología, lo que hace que las comparaciones simples con quienes no la adoptan sean engañosas. Para tener esto en cuenta, el estudio compara a los adoptantes tempranos con empresas similares que aún no habían adoptado IA, en lugar de con empresas que nunca la adoptaron.
El informe también encontró que la adopción de IA sigue concentrada en industrias intensivas en conocimiento. Las empresas de información registraron las tasas de adopción más altas, seguidas por los sectores financiero y de servicios profesionales, mientras que sectores como la hostelería, las artes y la salud quedaron significativamente rezagados.


